sábado, 1 de diciembre de 2012

^^



2012. Sin duda, un año para olvidar. Se puede resumir en una sola palabra: despedidas.

Y es que.. odio tremendamente despedirme de alguien.

He tenido que despedirme de mi perra, Lara. 14 años en los que he podido disfrutar de su compañía y cariño.

De mi carrera de Magisterio. No estaba en mis planes esta despedida, pero las cosas se torcieron y tuvo que ser así. De ella me llevo muchísimas experiencias buenas. Gente encantadora ( sobre todo a una en concreto), momentos de risas, de agobios..

De una persona que supuestamente me quería. Que apareció en el momento adecuado, que tenía las palabras adecuadas. Alguien por quien aposté. Alguien que, lamentablemente no fue como yo creía. Que pasó por mi vida de forma efímera y sin dejar huella.

Y a ella. La persona que me dio la vida. La que estuvo ( y estará, de alguna manera) conmigo siempre. En lo bueno y en lo malo.

Un año, en el que las risas auténticas han dado paso a lágrimas, malestar, soledad y ganas de.. No, en realidad, ganas de nada.

Hoy he salido de la cama llorando. Pero eh, por primera vez en mucho tiempo, han sido lágrimas de felicidad.

Hoy he recibido un paquete. En él, dos peluches de ojazos enormes. Dos farolillos ( quien me conozca mínimamente, sabe que con esto ya me han ganado), y dos cartas.

En una, me animan a “tirar pa´lante”. A quedarme con lo bueno, a vivir y disfrutar. Y una petición: uno de los farolillos tengo que guardarlo para cuando vaya a Poznań . Y eso haré. Te prometo que cuando vaya.. uno de ellos será el tuyo :)


En la segunda, me encuentro con un precioso dibujo de un conejito, y un consejo: “haz como ese dibujo, y pinta cada día una sonrisa en tu cara. Nada ni nadie se merece que estés mal. Y quien no sepa apreciarte, que se vaya”.

Gracias, de verdad.. muchísimas gracias de corazón a los dos. Sois unas personas demasiado fantásticas, y encontrar a alguien así, hoy en día, se puede considerar  un auténtico milagro.

En semana santa podremos vernos, y os podré dar ese abrazo ( mejor en plural, ¿no?) que tantas ganas tengo, y que os merecéis.

Gracias por dar luz a mi vida. Gracias por este dulce despertar que me habéis regalado hoy. Y sobre todo... gracias por permitirme entrar en vuestras vidas. Os quiero muchísimo, Miriam, Sergio ^^.









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