Un día como hoy y a estas horas, hace justo un año... estaba sin palabras.
Venía de un concierto de Coldplay. Uno de mis sueños cumplidos, ver a este grupo en directo. ¡y qué directo!. El Vicente Calderón todo lleno de pulseras de colores ( con lo que me gustan a mi las luces), fue demasiado bonito.
Y es curioso como todo puede cambiar en cuestión de horas. De vivir uno de los mejores momentos de tu vida, a vivir sin duda el peor.
De repente, una llamada en la que te dicen que vayas YA al hospital, porque su vida se apaga.
De repente, ese intento de agarrar su mano.. buscando un ápice de respuesta... que no llega.
De repente, un tacto frío. Helado. De repente... nada.
Ha pasado un año. Y a pesar de ello.. cierro los ojos y siento como si hubiera ocurrido ayer mismo. Intento por todos los medios que esas imágenes no aparezcan, pero lo hacen cada noche. Es como vivir en una pesadilla constante, con la diferencia de que.. en este caso, si abres los ojos, todo sigue igual. No desaparece.
Me levanto cada día haciendo un esfuerzo sobrehumano para aparentar estar bien. Para sonreír, aunque por dentro me esté cayendo a pedazos. Sé que así engaño a la gente, y me engaño a mi misma pero, quien sabe.. igual de tanto engañarme, me lo acabo creyendo.
Nadie se hace una idea de lo mucho que echo de menos sus abrazos. O aquellas veces que venía cansadísima de clase, cenaba.. me acurrucaba sobre ella y con vocecita le decía "peiname el pelo porfi!!". Y entonces ella miraba hacia arriba, movía la cabeza y contestaba con un " bueeno, pero un ratito eh".
O la ilusión que tenía, cuando me pasaba algo bueno, de llegar a casa y contárselo.
Son recuerdos que guardo de ella, y como esos, y muchos mejores, los seguiré teniendo conmigo. Pero... duele tanto el saber que no se van a volver a repetir...
Es tan injusto que solo haya podido disfrutar de ella 22 años. Tan injusto que sueños que tenía como ir a Florencia, o comprarle ropita a su nieto.. no pueda cumplirlos. Tan injusto que existan hijos de puta que se hacen llamar "médicos" y que se pasen a los pacientes por el forro de los cojones.
Sé que llegará el día en que todo esto pase. Que la pesadilla desaparezca. Que pueda sonreír de verdad, y recordar nuestros momentos con alegría, y no con lágrimas en los ojos. Sé que será así.
Pero también sé que me va a costar. Que necesitaré tiempo. Soy consciente de que soy muy distinta a la persona que era antes. Y por suerte, cuento con gente que se preocupa por mi y que sé que están ahí para animarme en todo lo posible. Pero.. pido paciencia. No es fácil. No es tan simple como quererlo, y ya.
Perder a la persona que te ha dado la vida, te rompe.
Pero bueno...solo me hace falta un buen pegamento, y tiempo.
_____________________________
Siento no habértelo dicho lo suficiente pero... te quiero, y siempre vas a estar conmigo :) .
lunes, 20 de mayo de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
De postureo va la cosa
Salir a la calle con una cámara de
fotos colgada al cuello, a veces se convierte en un auténtico imán
de gente que acude a ti para que les tomes un retrato, para que
captures un pequeño recuerdo que certifique que han estado allí.
En el momento en que dejan caer sus cámaras en mis manos, no solo me limito a buscar encuadres, y sonrisas. En ese minuto, intento descifrar a los modelos anónimos que posan ante mi. Soy gata, la curiosidad me puede.
Y en numerosas ocasiones me doy cuenta de que la mayor parte de esas sonrisas, son más falsas que un mensaje de felicitación en cualquier red social. Es decir, postureo puro y duro, que ahora está muy de moda.
Pero me he encontrado con casos peores. Casos en los que se me acercan parejas que están de paso por la ciudad, y deciden que es lo apropiado hacerse una foto con Felipe III de fondo en la céntrica Plaza Mayor.
Se sitúan uno al lado del otro. Casi siempre, él pone la mano sobre el hombro de ella. Una sonrisa que dura lo que tardo en pulsar el botón y que suene “click”. La foto está hecha, las sonrisas desaparecen, al igual que ese pequeño contacto. Un gracias, y adiós muy buenas. Cada uno a lo suyo.
Dice la leyenda, que se han visto parejas abrazarse ante una foto, mostrar más cercanía, más ilusión... pero chico, que yo nunca lo he visto. Posiblemente sean los padres, o un invento del Corte Inglés.
Quizá sea por vergüenza. Quizá. Pero... ¿vergüenza de qué? ¿De quererse?. ¿Acaso está bien visto la violencia en plenas calles, que hasta en las noticias lo tenemos que ver cada día, pero demostrar un poco de cariño en público da reparo?.
Ojalá tuviera la oportunidad de recorrer mundo con mi pareja, y ojalá tuviera la oportunidad de que en esos viajes nos pudiéramos topar con alguien que nos tomara una fotografía. Sonreiría de verdad.
Menos tonterías, y más demostración de cariño. Que es bueno, bonito, y extremadamente barato.
En el momento en que dejan caer sus cámaras en mis manos, no solo me limito a buscar encuadres, y sonrisas. En ese minuto, intento descifrar a los modelos anónimos que posan ante mi. Soy gata, la curiosidad me puede.
Y en numerosas ocasiones me doy cuenta de que la mayor parte de esas sonrisas, son más falsas que un mensaje de felicitación en cualquier red social. Es decir, postureo puro y duro, que ahora está muy de moda.
Pero me he encontrado con casos peores. Casos en los que se me acercan parejas que están de paso por la ciudad, y deciden que es lo apropiado hacerse una foto con Felipe III de fondo en la céntrica Plaza Mayor.
Se sitúan uno al lado del otro. Casi siempre, él pone la mano sobre el hombro de ella. Una sonrisa que dura lo que tardo en pulsar el botón y que suene “click”. La foto está hecha, las sonrisas desaparecen, al igual que ese pequeño contacto. Un gracias, y adiós muy buenas. Cada uno a lo suyo.
Dice la leyenda, que se han visto parejas abrazarse ante una foto, mostrar más cercanía, más ilusión... pero chico, que yo nunca lo he visto. Posiblemente sean los padres, o un invento del Corte Inglés.
Quizá sea por vergüenza. Quizá. Pero... ¿vergüenza de qué? ¿De quererse?. ¿Acaso está bien visto la violencia en plenas calles, que hasta en las noticias lo tenemos que ver cada día, pero demostrar un poco de cariño en público da reparo?.
Ojalá tuviera la oportunidad de recorrer mundo con mi pareja, y ojalá tuviera la oportunidad de que en esos viajes nos pudiéramos topar con alguien que nos tomara una fotografía. Sonreiría de verdad.
Menos tonterías, y más demostración de cariño. Que es bueno, bonito, y extremadamente barato.
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