Hace ya casi 4 años que mi madre me dejó, y algo así te cambia la vida por completo.
Una de las cosas que más me marcó fue precisamente el hecho de que se fuera de esta vida sin cumplir muchos de los sueños que ella tenía en mente. Por ejemplo, Florencia.
Era una enamorada del arte, y por suerte me lo consiguió transmitir a mi. Aún recuerdo esas tardes cuando nos íbamos al Prado y ahí me contaba la historia de cada cuadro. Era una maravilla.
Pues bien, ella siempre quiso viajar a Florencia. Siempre quiso ver en directo al "amor de su vida": el David, de Miguel Ángel.
No os hacéis una idea de cómo le brillaban los ojos cada vez que salía en la televisión, o veía su foto en algún libro. Y un " algún día iré a verle".
¿Pero sabéis el problema? Que ese día nunca llegaba. Daba por hecho que aún había tiempo. Que él no se iba a mover del sitio. Pero no contó que igual la que dejaba de estar un día sería ella. Y así fue.
Eso me marcó mucho. Toda una vida soñando con algo, y quedarte con las ganas.
Por aquel entonces, yo jamás había montado en un avión. Me daban pánico. Pero se me presentó la oportunidad de poder hacer un tour por Italia, con su parada en Florencia, y no me lo pensé dos veces.
Me llevé algunos recuerdos que guardo de ella conmigo, y podría decirse que hicimos ese viaje juntas. Y ver a ese gigantesto amor de su vida en aquella sala fue de las experiencias más bonitas que he podido vivir.
Encontré de casualidad este artículo que os dejo a continuación, y que espero que os haga reflexionar como a mi. Si tenéis un sueño, o algo por hacer... no lo dudéis, y si tenéis la posibilidad de hacerlo lo antes posible, pues a por ello.
El tiempo pasa a gran velocidad aunque no seamos conscientes. Hay que aprovechar cada día y cada oportunidad. Y aunque a mi hay ciertas cosas que aún me cuestan, si noto que poco a poco estoy cambiado. Me estoy convirtiendo en la persona que siempre he querido ser.
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Una enfermera revela las 5 cosas que todos lamentan antes de morir:
1. Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí: Este fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o que no hicieron.
Es muy importante tratar de honrar al menos algunos de sus sueños en el camino. Desde el momento en que se pierde la salud , ya es demasiado tarde. La salud conlleva una libertad de la que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.
2. Ojalá no hubiera trabajado tan duro: Esto salió de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no había sido el sostén de su familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber gastado tanto sus vidas en la cinta de una existencia de trabajo.
Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes en el camino, es posible que no necesite los ingresos que usted cree. Y mediante la creación de más espacio en su vida, usted será más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, otras más se compatibles a su nuevo estilo de vida.
3. Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos: Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades se desarrollan como un resultado relacionado con la amargura y el resentimiento que cargan.
No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pueden reaccionar inicialmente al cambiar la forma en que están hablando honestamente, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. O eso, o soltar las relaciones poco saludable de su vida. De cualquier manera, usted gana.
4. Me hubiera gustado haber estado en contacto con mis amigos: A menudo no se dan cuenta realmente de los beneficios de los viejos amigos hasta después de semanas de convalecencia, y no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado que amistades de oro se desvanecieran por el paso de los años. Pese a los lamentos profundos acerca de no dar a las amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían. Todo el mundo pierde a sus amigos cuando está muriendo .
Es común para cualquier persona en un estilo de vida ocupado, dejar que las amistades desaparezcan. Pero cuando usted se enfrenta con su muerte de cerca, los detalles físicos de la vida desaparecen. La gente quiere tener sus asuntos financieros en orden si es posible. Pero no es el dinero o el estatus lo que tiene una verdadera importancia para ellos. Quieren poner las cosas en orden más para el beneficio de aquellos a quienes aman. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados para manejar esa tarea. Al final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.
5 . Me hubiese gustado permitirme a mí mismo ser más feliz: Esta es una sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en patrones y hábitos antiguos. El llamado “confort” de la familiaridad desbordado en sus emociones, así como su vida física. El miedo al cambio les había hecho vivir fingiendo a los demás, y para su yo, que estaban contenidos. Cuando muy adentro, anhelaban reír de verdad y tener esa estupidez en su vida de nuevo.
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