"Alguien
me dijo un vez que si alguien te quiere de verdad entonces debería
hacerlo por todo lo que somos, aceptando lo que hay en el fondo de
nosotros sin querer cambiarnos.
Fue
una chica dulce, a la que por aquel entonces ya acudía
siempre cuando más lo necesitaba.
Tal
vez te sorprenda pero desde entonces he contado esa frase y esa
anécdota a mucha gente, no es la primera vez, ni será la última,
que quiero mostrar al mundo los pequeños regalitos que me has ido
dando desde que te conocí.
Ha
pasado mucho tiempo desde entonces, pero sigo recordando esa frase y
esa conversación como una de mis favoritas, en ese momento me sentía
mal conmigo mismo y de pronto... conseguiste hacer que me sintiera
mejor como por arte de magia. En serio, aún me pregunto muchas veces
como consigues hacerlo...
Pero
más allá de aquel momento recuerdo tus palabras como una
certeza cada día, como una verdad que no me canso de descubrir.
Y
es que es realmente genial llegar a un punto en el que sientes cuánto
aprecias cada pequeño detalle de una persona, y piensas que es
perfecta tal y como es, con todas sus cosas, que no cambiarías
absolutamente nada.
Es
lo que siento contigo, pienso en ti y en que he tenido la suerte de
conocerte tanto en los buenos como en los malos momentos, hasta el
punto de poder reconocerte en tus pequeños gestos, esos en los que a
lo mejor ni siquiera te das cuenta muchas veces. En tus sueños y en
tus miedos, en tus alegrías y en tus tristezas, en las cosas
sencillas que nos dan forma cada día... tanto que con una simple
frase tuya en una carta, en un mensaje o un correo puedo sonreír y
decirme a mi mismo "Esta es Marta"
Y
después de todo este tiempo lo único que pienso es que te quiero
tal y como eres, con cada una de esas pequeñas y grandes cosas, cada
uno de esos detalles que te hacen ser día a día una de las personas
más especiales que he conocido.
Fíjate
si me encanta cada pequeño detalle de ti que ni siquiera cambiaría
que seas del Real Madrid jeje. Y déjame decirte que es realmente
bonito para mi poder pensar en ti, en los momentos compartidos y
hacerlo con tanto cariño.
Podrás
cambiar, tal vez mucho o tal vez poco, podrás tener otros gustos,
vestir de otra forma o escuchar otra música, pasar por distintas
etapas y momentos... pero siempre seguirás siendo tú misma, siempre
seguirás siendo la maravillosa persona que eres, como lo has sido
desde el día en que te conocí.
Sinceramente
no sabía muy bien como empezar esta carta."En estas fechas tan
especiales..." me gustaría darte mucho más que los mejores
deseos..
Sin
embargo tengo la sensación de que aunque me pasara días escribiendo
no conseguiría hacerte saber todo lo que quiero para ti, y es que
¿como expresar en unas líneas todo lo que piensas cada día?
Así
que déjame guardar dos deseos, uno para ti y otro para mi.
Para
ti deseo que todos tus sueños se hagan realidad, y para mi poder
ayudarte a conseguirlos, estando a tu lado cuando más lo
necesites".
__________________________________________________________
De esas veces que decides perderte un poco en tu pasado y aparecen cosas como esta carta, recibida en una navidad hace ya bastantes años.
Era una amistad de las de verdad. Auténtica. Tal vez no nos veíamos muy a menudo, pero ambos sabíamos que estábamos ahí, tanto para lo bueno como para lo malo. Recuerdo los intercambios de correos contándonos nuestros problemas, nuestras alegrías, nuestras dudas... Es la única persona que ha conseguido lo que nadie más: que me suelte y cuente todo lo que llevo dentro.
Siempre me ha dado miedo hablar de mis cosas con la gente, de hecho es que nunca lo hago. Puedo tener momentos en los que flaqueo un poquito, pero siempre es un resumen. Y nunca con detalles.
En cambio, con él no tenía miedo. Le contaba todo con detalles y créditos finales incluso.
Y yo que sé. Es bonito confiar en alguien así, ¿verdad? Y más cuando una no está acostumbrada a eso.
Y de repente volver a encontrarte esta carta y sentir mil cosas a la vez. Y estar completamente segura de que a día de hoy, y aún con todos los años que han pasado y los cambios que se han producido, si tuviera la necesitad de contar algo realmente importante, bueno o malo, él sería la primera persona a la que acudiría.
De esas veces que decides perderte un poco en tu pasado y aparecen cosas como esta carta, recibida en una navidad hace ya bastantes años.
Era una amistad de las de verdad. Auténtica. Tal vez no nos veíamos muy a menudo, pero ambos sabíamos que estábamos ahí, tanto para lo bueno como para lo malo. Recuerdo los intercambios de correos contándonos nuestros problemas, nuestras alegrías, nuestras dudas... Es la única persona que ha conseguido lo que nadie más: que me suelte y cuente todo lo que llevo dentro.
Siempre me ha dado miedo hablar de mis cosas con la gente, de hecho es que nunca lo hago. Puedo tener momentos en los que flaqueo un poquito, pero siempre es un resumen. Y nunca con detalles.
En cambio, con él no tenía miedo. Le contaba todo con detalles y créditos finales incluso.
Y yo que sé. Es bonito confiar en alguien así, ¿verdad? Y más cuando una no está acostumbrada a eso.
Y de repente volver a encontrarte esta carta y sentir mil cosas a la vez. Y estar completamente segura de que a día de hoy, y aún con todos los años que han pasado y los cambios que se han producido, si tuviera la necesitad de contar algo realmente importante, bueno o malo, él sería la primera persona a la que acudiría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario