domingo, 23 de marzo de 2014

Un día más.

"Ahora me acercaré a ella y no dejaré de mirarla hasta que se levante y nuestros ojos se encuentren en silencio.  Así podremos expresar lo que sentimos sin necesidad de hablar.

Será una mirada intensa, de esas que estremecen el alma. Nos besaremos. Después nos separaremos un poco y yo le daré unos cuantos besos pequeños en los ojos, en la nariz, en las mejillas, en la frente y, por último, de nuevo en los labios.

Al vernos, los pasajeros del tranvía nos aplaudirán como locos. Se oirá una música, el tranvía se parará y nosotros bajaremos y nos perderemos en la ciudad. 

Créditos, las luces se encenderán y la gente saldrá conmovida del cine". 




Pero en cambio no sucedió nada. permanecí como siempre a una cierta distancia. No hubo ni música ni aplausos, sólo los cristales empañados del tranvía. 


-Fabio Volo-

No hay comentarios:

Publicar un comentario